Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Esperando un milagro

puedo hablar de lo que quiera

como si todo lo demás

no tuviera mayor importancia.

Si me duele la cabeza

no pienso en llamar a la suerte

porque si hay que celebrar algo

mejor me pille descansado.

Y aunque ya vale la broma

de todas aquellas cosas que deseamos

los milagros y la suerte

nos acaba siempre empeñando.

Así que mejor nos quedamos

tal y como estamos ahora

porque para esperar lo inesperado

hay un martillo para un clavo.

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