Nada he podido querer más
que aquellas noches con sabor a ti,
donde no había sábanas ni techo
sólo la arena y las rocas alrededor.
De aquel sabor a sal tan eterno
me ha quedado en la memoria todo,
los besos y los apasionados abrazos
tu manera de decir mi nombre en susurros.
Luego llega la parte oscura
donde el cielo se vuelve en llamas,
el aire te ahoga y se hace frío
no puedes sentirte vivo.
Te tiembla el corazón y el mundo
no es para divertirse,
todo lo que había sido modelico
es un freno con espinas.

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