Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Varios besos de despedida

el tren había llegado

y mi cuerpo se tenía que ir,

mi mente y corazón

por supuesto se quedaban contigo.

Cuando se cerraron las puertas

el tren empezaba su marcha

tus manos y las mías se despedían,

nuestros ojos no se separaban

nuestras sonrisas empezaban a sentirse tristes

por la partida.

Cuando la estación desaparecía

intentaba encontrarte tras el cristal

pero ya no estabas y me mantuve en pie,

no quería sentarme,

no quería llorar

porque sabía que si lo hacía

la espera hasta volver a verte

se haría larga é insoportable.

 

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