Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

El camino de cristales rotos

no necesita ayuda de nadie,

para dejar un respiro de huella

o un recuerdo inolvidable.

Estarán contentos los que dejan

que la paz se vaya por su nuevo rastro,

donde en la nada no se habla

de las curiosidades de la vida.

Con las durezas de los pies

no se cortan ni sangran ni quedan luego,

los cristales que como cuchillas aprenden

de turnarse en el trabajo sucio.

Y llegar hasta aquí

como si fuese una última cena,

no aprende de los gritos ni escusas

tan sólo deja ver el cuerpo.

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