Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Mi mente destrozada

en el camino de cuchillas y cristales

degollada el alma a raudales

por la pena más embargada.

Ya no puedo gritar ni quiero

en medio de la calle más solitaria

parezco un huérfano del sentimiento

un paria que no tiene donde caerse muerto.

Mis versos más oscuros me llaman

a esa crónica de mi corazón en llamas

pero no quiero parecer un santo

a veces también me castigaba con ganas.

Y en mi lucha eterna entre mi yo y mi mente

de esas peleas a navaja de barrio pobre

soy consecuente de que me derrota

todo aquello que me hiere.

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