En las alcantarillas de la mente
las ratas no hacen presas,
la materia gris se corrompe
por el hedor de sus mierdas.
Las fracturas que allí habitan
no tienen valor ni quilates,
a nadie le importa un cerebro
podrido aunque suave.
La locura residual
se produce en el interior de la cabeza,
todo está sin sabor ni color
no hay valoraciones ambiguas.
Pero las heridas atribuidas
a los que creen que todo va al alma,
no tienen ni idea de lo que define
el no tener el control absoluto.

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