Bésame
hazlo y abrázame
no me sueltes
no me dejes jamás.
Dos gestos tan sencillos y tan hermosos, que gratifican y llenan de felicidad, que se pueden dar a cualquier hora y en todos los sitios, llueva o haga sol, en un par de movimientos. Que pueden cambiarlo todo, incluso liberar todo aquello que tenemos en nosotros encerrado, un beso o un abrazo, siempre liberados. Cuanto os echo de menos.

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