Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Mi niña

es súper picante

sonríe de buena fe

cuando te come el cerebro.

Pero lo hace despacio

como cuando absorbes una almeja

para tener tu conocimiento

en su materia gris.

Y no te cuestiona

ni se molesta en absoluto

cuando le pides que vaya despacio

y pone a prueba tu devoción.

Mi niña

da gracias todos los días por tenerme

te da todo el tiempo del mundo

mientras te encierra en el sotano.