Cuando me pidas una rosa busca la espina pues es ella mas fiel y duradera que los pétalos de su belleza, y no se marchita tan pronto porque se endurece y hace fuerza, y aunque su tallo se seque la espina permanece, punzante. Pídeme la espina porque si te la clavas la tendrás para siempre, el aroma de los pétalos es caduco y finalmente amargo. Y por siempre cuando hables de ello un pétalo es como miles de primaveras siempre esclavas a una mirada, la espina repudiada, es mas fiel que millones de rosales en flor. Y sino fíjate cuantas rosas da, y cuantas espinas tiene, ellas son las que protegen, dan sentido a la hermosura, es lo eterno, y es imposible no fijarse en ellas mucho antes que lo llamativo de la flor, su color, su aroma, su egocéntrica llamada de atención. Llévate la espina, no te arrepentirás y si lo haces, siempre se la puedes clavar a quien más odies en el corazón.
7 respuestas
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Gracias abelabilheira un saludo
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