Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Tantas mañanas en la cumbre

de tu corazón con aroma a café

que me he olvidado el azúcar

con tanta nieve alrededor.

Y es que el frío del amanecer

refresca la memoria más lejana

y consigues traer de vuelta

todos los deseos del alma.

Los deseos más confesables

son aquellos que parte de uno mismo

que sin dejar de tenerlos presentes

no dependen de quién los quiere.

Por eso el café de las mañanas

son como un catalizador de lo inconfesable

allá donde todo es posible y cierto

donde tu siempre me despiertas con besos.