No vale de nada
viajar entre el bien y el mal,
que el bien gane la partida
si te hacen daño igual.
Ya puedes ser el cielo
rozando un mar de sinceridad,
al final acabas en la orilla
a nadie le importas de verdad.
Cuando el vacío se apodera
y todo se vuelve oscuridad,
miras atrás y lloras abiertamente
nadie por ti lo hará.
Puedes encontrar un oasis
e intentar formar una vida,
aunque luego te das cuenta
de que nadie te va a querer…

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