Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Ocho metros de intestinos

usaste como soga en mi cuello,

querías hacerme sentir placer

ahogando mis penas.

Apretando a dos manos

te sentías la reina del mambo,

tu sonrisa era la única salida

a la presión que en mi ejercías.

Pensando en el juego de la seducción

creí que luego bajarais al pilón,

lo que no me esperaba en tu sadismo

era que me cortases del todo el aliento.

Dejando mis ojos en blanco

mi lengua hinchada de boniato,

me arrancaste la vida gozando

sin al menos usar condón.