Te gusta mi barba blanca
aquejada por el tiempo
señal de los años avanzados
de la experiencia aprendida.
Te gusta mi regreso
tu has abierto las puertas
de ese paraíso deseado
de tu maravilloso mundo interior.
Te gusta ver mi corazón
abierto de par en par
sin esconder mis dolencias
siendo el mismo de siempre.
Te gusta que volvamos a hablar
a decirnos todo lo que el silencio
nos ha robado todo este tiempo
a pesar de cuanto nos queríamos.
