Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Las hordas del dolor

apagan mi sensibilidad

y no puedo entender

tanto ensañamiento.

Nada nuevo bajo el sol

ni nadie tras el lobo

que se come a pastillas

los cansados órganos.

No se sabe el objetivo

y me entra la risa

cuando podré recuperar

un poco de mi vida.