Que triste mi mundo
desde mi ventana
acompañado del atardecer
pensando en mi muerte.
Estoy cansado
de ser una espina clavada
en mi propia carne
recordando mi dolor, mi pena.
Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.
Que triste mi mundo
desde mi ventana
acompañado del atardecer
pensando en mi muerte.
Estoy cansado
de ser una espina clavada
en mi propia carne
recordando mi dolor, mi pena.