Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

La lluvia me roba el pan

ese que intento plantar en mi huerto

el frío lo quema todo

encoge mi vida y mi estomago.

Cuando dependes de la naturaleza

para sentir como sigue la vida

todos los elementos del invierno

te quitan años de encima.

Y los achaques en mi cueva

sin lujos ni nadie que caliente mi sistema

es una enseñanza digna y pura

de sobrevivir a dos velas.

Y es una lección de humildad

que acepto con todo lo que arrastra

si una queja le pongo a el mal tiempo

es que empeore mi enfermedad.