La luz de la vela
se mezcla con las gotas de lluvia
esas que humedecen la ignorancia
y la neblina.
Desde hoy todo es impoluto
donde continuar en lo cotidiano
es como parecer competente
al servicio de uno mismo.
Como estar reunido en una estancia
donde tu mismo eres el único
que da una charla a la nada
como perdido en un prostíbulo.
El único inconveniente
es como entrar en calor
sin perder demasiadas neuronas
ni la capacidad de percepción.
