Tengo una tortuga lechera
que derrama el alma a cada paso
cuando llega ya cortada
no queda más que la cuajada.
Mi vecina se burla
ella entrada en materia sabe
que en las cosas de las leches
no hay nada como la materna.
Eso no da de si
que meterse con mi tortuga
no sea tortura suficiente
para meterse con mi fin.
Y es que uno es libre y no confuso
de ordeñar lo que quiera
siempre y cuando no altere
el sabor natural…. de la leche.
