Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Me quedo

en tu semblante de hielo

en las naranjas de invierno

en tus besos de María Magdalena.

Me quedo

con tus fines de semana

a caballo entre el romanticismo

y la melancolía.

Me quedo

con todas las horas vividas

con las manos entumecidas

de tanto recorrer tu cuerpo.

Me quedo

con subirme a tu montaña

fundirme con la nieve que adoras

quedarme en ti.