La herradura de hiel
corta la yugular del silencio
provoca espasmos en tu piel
la necesidad de saberlo todo.
Creo que puedo no dormir nunca
como el humo del tabaco en una habitación
la autorización de la muerte
entre las tres y las siete de la mañana.
Trato de escribir siempre que puedo
pero es ruin esperar que te lean
cuando los espíritus no quieren leerme
solo provocarme dolor.
No conocí el fracaso en vida
sólo me pilla desprevenido esta enfermedad
y los golpes de mi cabeza en la puerta
esperando la eternidad.
