Creces en la burbuja
de la especia menos predominante
en una cosquilla suave
de una pluma de Ícaro.
Haces discursos donde te creces
hacer que el mundo sea tu libro ensordece
pero alzas la mirada
al son de las campanas.
Y te cruzas con los elementos
a los que despachas con gusto
eres la energía en bruto
en manos de una comadreja.
Y te quiero besar
porque no son pecado tus labios
lo serían y por siempre
si el conejo estuviese malo.
