Ofrece bebida a tu asesino
ese que toca el piano por las noches
ata la cabra a tu puerta
te tira chinas a los cristales.
Déjale un calcetín en tu chimenea
para que le traigan un regalo
quizás un veneno potente y rápido
para no aguarte las fiestas.
Reserva tu mejor chocolate con churros
por si la noche le trae frío
que mantenga su organismo caliente
aunque se ría de la gente.
Y no te olvides de las llaves
déjaselas bien a la vista
que el pobre no tenga que forzar nada
que las cerraduras «van caras».
