Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Ofrece bebida a tu asesino

ese que toca el piano por las noches

ata la cabra a tu puerta

te tira chinas a los cristales.

Déjale un calcetín en tu chimenea

para que le traigan un regalo

quizás un veneno potente y rápido

para no aguarte las fiestas.

Reserva tu mejor chocolate con churros

por si la noche le trae frío

que mantenga su organismo caliente

aunque se ría de la gente.

Y no te olvides de las llaves

déjaselas bien a la vista

que el pobre no tenga que forzar nada

que las cerraduras «van caras».