Tenía una estrella de mar
siempre en mi bolsillo
cambiaba mi energía
absorvía la maldad.
Pero no la mía
la de los espectros que me rodean
que se cuelgan de mi
que me ahogan en su océano.
Un día la regale
a una persona más necesitada
ahora yo voy encorvado
pesan demasiado.
Pero cuando veo a esa persona
ser feliz y estar sonriente
mi peso se hace ligero
la maldad es menos castigo.
