Te va la movida
aquella de los ochenta
donde movías caderas
al ritmo de las burbujas de amor.
Con el pelo y el moño alto
coloretes de la pasión
donde se filtraban los cigarros
y las litronas de garrafón.
Donde estaba aquello
de los enormes pechos picados
donde no existía la comida basura
pero si la braga faja.
Y ahora vieja loca
te bailan los dientes con el anís
pero sonríes al recordar
que tu llegaste de París.
