Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

La sala negra me envuelve

entre basura y escombros

no veo los unicornios

me faltan las hadas blancas.

Me come el polvo

la suciedad me cubre el rostro

diezmando la luz del sol

que entra por la peste de mi ventana.

Vuelan los fantasmas

y me llevan en volandas

una coreografía épica

sin espacios publicitarios.

Me pica la piel

me sobran los bultos en el par

mi corazón quiere frenar

me come la mierda.