Me pone las últimas palabras
de un momento romántico
de aquellos que no se olvidan
en la profundidad del tiempo.
Y yo me olvido de ellas
de esas frases eternas y conmovedoras
porque como un susurro lejano
ya no tengo fuerzas para hacerlas mías.
Quizás en otro tiempo las amase
pudiese darles el valor que se merecen
pero el romanticismo está muerto
ahora no hay lugar para ello.
Y cada día que pasa nos alejamos
de todas esas sensaciones y emociones
que nos hacen sentir y creer
para llegado el momento morir por ello.
