La necesidad de clavar una aguja
en medio de mi pupila
para no dejarme ver tu belleza
cuando te despiertas por la mañana.
Tu entusiasmo al ducharnos juntos
de ahorca mi miembro con la manguera
del teléfono de la ducha gris
como la vida que haces que sea la mía.
Tu vocación de cabalgarme como asno
atado al cuello con media melena tuya
cuando se puede no abrir la boca
para no hacerme la garrapata.
Y para no andarle de amargado
eres mujer mandándome a la verga
como la mama del muerto
que es toda pasión y fuerza.
