No me sorprende
la tierra plana o esférica
el fin de los mares
o la eternidad de los océanos.
El futuro de la vida
donde todo afecta a todo
y la sensibilidad humana
se pierde en el horizonte.
No me sorprende
la imposición de nosotros mismos
sobre todas las cosas
esas a las que decimos te quiero.
Arriesgando todo al farol
de una incertidumbre palpable
donde el oxigeno se queda azul
y nos señalan con el dedo.
