¡Calma!
Nada es lo que tu quieres.
No te cortes las puntas del pelo.
No limpiaré más tus destrozos.
– El mundo no te debe nada deja de mostrarte hipócrita…
Mira tu interior.
Nunca lo has sentido.
Siempre has tenido lo que has querido.
Menos a mi.
– Ahora envíame tu limosna. me muero de hambre desde que no me cortas el pan.
