Por las playas de Bueu
vas dejando partes de tu alma
esa esencia que adoras
partes de lo que amas.
Te dejas endulzar
por las meigas y los trasnos
el olor a la sal
broncea tu Atlántico.
Y echas de menos al duende
ese que te quiere tanto
es como un misterio viviente
sabes que existe pero no se ve.
Y sigues quemando asfalto
recorriendo el paraíso
sabes que no hay nada mejor
que Galicia en verano.
