Mi flor
de Alcobendas,
regada por la polución
del viejo Madrid.
Te estás creciendo hermosa
con los cambios ganados,
a las estaciones del año
con tu lucha y sonrisa.
Dejando atrás lo prescindible
cerrando tu vida a lo malo,
no quieres marchitar tus pétalos
ni ser flor de un día.
Mi flor
del centro sin oxigeno,
a pesar de las nubes eternas
eres un maravilloso rayo de luz.
