Una zona increíble
son esas partes de ti
que tachas de la lista
de las que se pueden tocar.
Ese templo que cuidas
todos los días de tu vida
como una secuencia de ADN
que mantiene su pureza.
Como una Diosa
a la que adorar con fervor
a la que agachas la mirada
allá por donde pasas.
Maravillado por tu perfección
quebradero de mi cabeza
donde con solo pestañear
provocas huracanes.
