Tengo la sencillez
en el fragor de la batalla
de ganar muchas
perdiéndolas todas.
Porque es mejor que crean
que te dan por muerto
que si respiras y los aplastas
te llamen tirano.
Y como en toda novela
de villanos agridulces
no lamentes nunca la cordura
de quién acepta su derrota.
Que por todas las falsas banderas
espiando entre las sábanas
la conclusión más concreta
es la continuidad de mi alma
