Los chulapos
de mi entrepierna
danzan a coro
de los vegetales.
La hambruna
acostada en el regazo
salpica siempre
al más marrano.
Un saludo enorme
a los traidores
de los músculos flácidos
que los castigan.
Nos veremos
a lo largo de la orilla
cuando se caguen las campanas
y me llames por mi nombre.
Chivata de gafas grandes
de barba recortada
cuenta cuentos del culo caído
en un baile interminable.
