Enfermedad loca
sin sentido
cromática y ronca
putrefacta
sin superación
perdida de tiempo.
Sin gracia
como una vieja película
sin actores ni guion
como perdigones
clavados
en total profundidad.
Estresante
dolor eterno
centrifugado reclamado
sin píldoras de felicidad
sin la creatividad
de generar mi propio odio.
