Aprietas con fuerza
los hilos de mi vida
el sacacorchos del alma
la bocina de mi campanilla.
Suspiro por meterte dentro
de un ataúd rosa con murales
de perlas negras y esmeraldas
con calefacción de carbón.
Resignado de pan y queso
deje de tomar el chorizo a palo
cuando te vestías de muerto
supe de tus intentos.
Ordenare mi cueva
cuando dejes tus gusanos en la urna
proteínas para la vida
de unos huevos cansados de arrastrarse.
