Lo más carnal
que me has entregado
es el regalo de tus labios
besando a los míos.
Y aunque me gustaría
explorar otras latitudes
dejas la bitácora en blanco
para que imagine lo tuyo.
Aunque no es desesperanza
el entrar dentro de ti
por la espera a llegar al orgasmo
y verte sudar al sonreír.
Y si tuviese una capsula del tiempo
para congelar el momento
ese en el que los dos podemos
entregarnos derrotando el miedo.
Lo más carnal
que tuve de ti en mis manos
ha sido dormir en tu cuerpo
mientras te decía te quiero.
