Es de malagradecidos
echar en cara las cosas de la bondad
esas que se dan con el corazón
y son bajo la solidaridad.
Es de ratas exponer al mundo
tus actos de generosidad
cuando la otra parte hizo más
con cada segundo inmortalizado.
Es de cobardes querer ser más
que el que ya no se puede defender
el que no puede ya ofrecer
todo aquello en exclusividad.
Y no porque no le gustase hacerlo
lo haría un millón de veces más
pero cuando tratas como perros callejeros
no quieras que el mundo te adore.
