Te espero en nuestro rincón
donde juntábamos palomitas de maíz
y hacíamos dibujos del uno y del otro
siempre fundidos en un beso.
Te espero con el amor verdadero
ese que lleva el corazón de la sinceridad
donde jamás debemos abandonar
y ser todos los días constantes.
Te espero en mis últimos días
como te esperé en los primeros al conocernos
con la misma mirada tierna y agradecida
con la misma sonrisa cómplice.
Te espero más allá de lo terrenal
sigo creyendo que lo nuestro es inmortal
y por eso te espero como tu lo haces
más allá del cielo más allá de todo esto…

Deja un comentario