Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Hace dos días Reina y yo quedamos para tomar un café, hacía tiempo que le prometí que sacaría un momento para hablar y ponernos al día en la cafetería donde nos conocimos. La verdad es que no quería quedar con ella porque me causa siempre un morbo tremendo el estar con ella y me entran unas ganas tremendas de comerle la boca a besos y de provocarla pero siempre me comporto y dejo mis ganas tras la puerta de mi casa.

La conversación no pudo ser lo más amena y divertida, sacando nuestros temas favoritos, series, temas culinarios, artísticos. Todo iba de maravilla hasta que terminando el café y fingiendo leer el poso del café para adivinarle el futuro me dijo : “¿sabes el futuro que veo en cinco minutos?” . Le dije que no tenía visión a tan corto tiempo pero pronto me tapo la boca con una tarjeta de un hotel cercano y me dijo: “hoy no te libras, hoy lo vamos a hacer”.

Confieso que sentí miedo escénico, que me temblaron las piernas cuando fui a la barra a pagar los cafés como buscando la mirada cómplice del camarero para que me rescatase, aunque en el fondo es lo que siempre quise, lo que tanto deseaba, cumplir el sueño de poder hacerle el amor y tenerla por unas horas sin pensar en ninguna otra cosa que no fuese el placer y el amor.

Cuando llegamos al hotel subimos directamente a la habitación que había pillado sin freno ni miramiento alguno, tan pronto pasamos dentro intente besarla y ella me hizo la cobra. Entonces contrariado le pregunte ¿para qué me traes entonces?.

  • ¡Aahhhh! Que ayer a la noche cuando llegue vine mareada del tren y me vomite toda la cena en la pared y no quiero que lo vea la del servicio de limpieza, quería que me ayudases a limpiar ¿qué te pensabas?.

(Pensé ¡WTF!), claro ya pues nos ponemos a limpiar ¿por dónde empiezo?.

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