Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Hoy tiene cita con el dentista, una muela picada le lleva fastidiando toda la semana y cada vez que come algo se le va para el lado malo y empieza a ver estrellitas de colores, a su edad y con estos líos. Medio siglo en sus espaldas hacen de mi amiga una voraz depredadora de los más refinados gustos culinarios, que una muela la tenga con papillas le da un mal presentimiento sobre una visión futurista de como sería su vida si no tuviese ningún diente o le quedasen pocos sanos.

La verdad es que su psicopatía con los cepillos y dentríficos puede llegar a ser obsesiva por eso una muela picada es una herida a toda una vida de cepillados y enjuagues para mantener una boca y dentadura libre de bacterias y mal olor, un día hará cuentas que para eso sabe de contabilidad para saber cuantos miles de euros se ha dejado en las tiendas desde que tuvo uso de razón para cepillarse los dientes sin dejarse nada clavado en su rostro por una inmadurez con los elementos a usar.

Se va con nervios al dentista porque tiene miedo a que la cosa no tenga remedio y tengan que quitársela y dejarle un ojo de buey por donde pueda pasar la línea de metro de Madrid o ciertos fluidos no sepan la dirección del agujero correcto. Allá en el tiempo quedaban esos momentos de hilo de coser y una puerta para ahorrase el dinero del profesional, que en su juventud costaba una costilla y parte de la otra, no quiere decir que ahora sean gratis que también clavan lo suyo pero con los medios actuales igual empastar o poner una funda le llega sin tener que arrancar ni dejarle como una flauta la dentadura.

Ademas le da pánico que si se la quitan a partir de ese momento al hablar se ponga a silbar con cada palabra y adopte un siseo de víbora que la verdad con esos ojos de color tan profundos bien le darían la oportunidad de hacer de esos anuncios del antes y después, aunque si sigo salseando sobre ella igual el que se queda sin dientes y muelas voy a ser yo, así que actúo con consecuencia y tan pronto salga de la clínica dental la llamare por teléfono y si me habla correctamente le diré que ha tenido suerte y si me silba como una serpiente le mentiré con un: “pero que guapa eres niña*”

*niña: Se dice a ciertas edades para no llamar a una persona directamente vejestorio o momia o jubilada anticipada.

Posdata: Igual se me complica la cosa cuando lea la susodicha esto, ¿saben de alguna clínica barata que recomponga dentaduras enteras?. Abstenerse clínicas veterinarias que reciclen dentaduras de equinos o porcinos, gracias.

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