Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Tengo las vendas

soportando el peso de mis venas,

el porcentaje de mi escudo

mantiene firme mis carnes.

Y no se me cae la cabeza

cuando consigo por primera vez volar,

se nota que me han hinchado mucho

aquello que no se puede nombrar.

Bien jugado en sus directos las

palabras aprendidas campeando haciendo daño,

luego con los colgajos del cuello

se hace por ignorante un buen caldo.

Y me la lía cada día cuando estoy roncando

su manera de analizarme el cerebro asusta,

pero decide en lo mórbido ocaso de mis ojos

que para si toda la culpa es sólo mía…

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