Tengo las vendas
soportando el peso de mis venas,
el porcentaje de mi escudo
mantiene firme mis carnes.
Y no se me cae la cabeza
cuando consigo por primera vez volar,
se nota que me han hinchado mucho
aquello que no se puede nombrar.
Bien jugado en sus directos las
palabras aprendidas campeando haciendo daño,
luego con los colgajos del cuello
se hace por ignorante un buen caldo.
Y me la lía cada día cuando estoy roncando
su manera de analizarme el cerebro asusta,
pero decide en lo mórbido ocaso de mis ojos
que para si toda la culpa es sólo mía…

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