Me tomo mi tazón de Gabapentina en el desayuno como cereales con la leche y el cacao entre otras muchas más cosas para poder ser medio normal. Mi vecina que me escucha escribir leyendo en alto me grita desde la puerta de su cocina “¡illó que medio normá ni ná tu eres un e(s)perimento de los médicos que te van a e(x)plotar de tanta manteca!”.
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Buenos días vecina ¿a cómo van hoy los camarones y nécoras de su hija?.
Se echa a reír y me responde: “deja a la shavala que ya se lava su ropa interior desde que la compra en el Joma Secret-(sé) pero luego la llamo al coshe que reparte hoy por la zona (es pescadera de barrio) y ya le pregunto.
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Dígale que me guarde alguna que no venda para el fin de semana, para sentirme un rico galán en la mesa.
Levanta su mano y se mete para la cocina, cierra la puerta pero la veo espiándome por la cortina de la ventanita que tiene al lado para airear la misma. Pero que cotilla es pero que acostumbrado estoy a verte saludarme mas que sea para criticar que cuelgue las sábanas de diferente color o se vean agujeros en mis calzoncillos, no entiendas que son como el queso de gruyere para que tenga lo que vive allí diferentes opciones que no sean todas del centro, también le valen de derechas o de izquierdas.
Como aún estoy convaleciente me subo el pijama hasta el ombligo, el chándal por encima y me voy a abrirle a mis gallinas camperas que aunque llueva les gusta de buscar gusanos, caracoles y demás bichejos entre los rosales y las verduras enormes tamaño selva amazónica, luego ya veré que hago que tengo la cueva como un amanecer en plena feria de Abril, de tantos días de no darle uso.
Feliz fin de semana familia bloguera.

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