Te dan otra oportunidad
ante un queso de bola gigante
y en vez de coger un trocito
te lo comes entero.
Cuantos quesos tienen que darte
para que puedas entender
que no es cuestión de mala leche
la manera de tu proceder.
Si te dan queso de loncha te quejas
sólo quieres el buen queso de bola
y si no quieres tocar las bolas
para que te quejas ¡no seas mamona!.
Un día las vacas se cansaran
de los caprichos inapropiados de tu ser
y en vez de dar leche cremosa y apta
te dará con la hiel en la cara…

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