Un espacio íntimo donde la palabra respira y el verso se vuelve refugio. Poesía personal para quienes aman las letras, las emociones sinceras y la belleza de lo escrito desde el alma.

Estoy que ardo por los cuatro costados, le dijo mi sangre a mi corazón. Mi corazón acostumbrado al picante por el año que estuvo viviendo en México le resto importancia, que la sangre es muy exagerada. Pero claro, cuando te levantas por la mañana con la tienda de campaña puesta la metáfora es como un arrebato a lo más fundamental.

Entonces el cerebro se comunica con el corazón y le dice: “o se lo dices tu o se lo digo yo”. A lo que mi corazón le contesta: “tú que no veas como se pone de duro conmigo”. Y empieza un dialogo lleno de reproches y acusaciones de todo tipo entre dos partes de mi cuerpo que viven más arriba del problema monumental.

Entonces habla el tercero en discordia y le dice a los otros dos: “o buscáis o una solución o hago un tsunami de proporciones bíblicas”. El tiempo se detuvo, el corazón y el cerebro gritaron a la vez:

¡CÁLLATE SI ES QUE ERES LA POLLA SIEMPRE IGUAL!”…

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