Disfrutó de las vistas
de mis posaderas contra el cristal
y le marcó un suspiro desde el alma
arañándose la seda interior.
Los placeres carnales de una mina
donde escavar y explotar el mineral
ese que te lleva a la lujuria y excitación
a la perdición humana.
Donde colmar la sed de los labios
aquellos que son tiernos y bondadosos
que vuelven locos a los amantes
a las hadas de la noche.
Le miró de arriba a abajo
silbó y marcó territorio con un gruñido
se acerco con la mano y las pupilas dilatadas
y sus caricias fundieron su cuerpo…

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