Te dedico tu nombre escrito al rocío
de un cristal blindado al amanecer,
tu me preguntas como lo escribí
si con la lengua o la punta de mi poll(?).
Rompiendo el momento romántico
para todo el resto de la jornada,
quemando las naves de un detalle único
que con el calor se evaporara al cielo.
Pero quizás esa franqueza de tu boca
me ponga dura una sola cosa,
aquella que no se debe nombrar sin censurar
porque la materia gris también, se empalma.
Y como el desayuno ya se fue hacia el Oeste
entre las olas y los rumores en la niebla,
yo te dejo decirme lo que quieras con sabrosura
que al menos no me digas que hay censura…

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