Ya ha pasado la Navidad esa que enseña la esclavitud de la bondad a unos pocos que luego se le olvida el resto del año. Y yo con mi cuerpo lo he pasado entre mis venas, mi fiel maullido y mi roedor preferido. La esencia de una videoconferencia cinematográfica y la misma comida que un día normal, que los abusos no están para los que seguimos un régimen de pastillas y tratamientos varios para el dolor y la locura inconclusa, esa que te lleva al olvido, a la insignificancia.
Pero cuidado que ahora nos amenazan con el fin de año y con las predicciones para el 2019, año donde los extraterrestres mas terrestres crearan más crisis y menos libertad de derechos para los humanos mortales y de a pie. Vamos que lo de todos los años, un cotillón en toda regla con carrillón y cohetes, campanadas, pedos, falacias y demás mamadas.
Así que yo no me asustaría demasiado salvo para los que se mueran que como no hay cielo ni infierno ni un limbo donde flotar y reconciliarse con tus pecados ya que las religiones siguen embargando todos esos sitios, que nos cojan a todos depilados, perdón, confesados que para cantar las locuras de no volver para eso ya estamos unos cuantos que cada día no sabemos a que lado nos despertaremos, que caño.
Y como no quiero ser descortés para todos los que creen pues de corazón empanado este loco os desea:
FELIZ 2019.

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