Los besos que te abrigan
son los mismos que me desnudan,
tu cuerpo que me alimenta
a pesar de la distancia.
Y es que entre tu estrella y la mía
hay tantos cielos y peajes,
que no hay transbordador en este mundo
que me lleve hasta tu pecho.
Y los sueños y utopías continúan
dentro de mis malformaciones estelares,
no se por ni un momento donde
creyese volver a tu lado.
Pero se me para el corazón
entre los rugidos de mis pensamientos,
cuando cierras los ojos y al abrirlos
me dedicas tus deseos…

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