Hemos visto la película “Solo” juntos, una basura emocional supuestamente basada en una realidad sucedida en una isla de cuyo nombre no quiero acordarme, ni de los actores de la cinta. Ver tu cara de complicidad subjetiva con el dolor del ser atrapado entre la arena y las rocas chocaba con mi cara de mal humor al estar atragantándome por los errores que el sujeto cometía una y otra vez de manera irreal y hasta estúpida por momentos.
No quiero decir con ello que me burle de una situación de peligro, yo mismo he vivido algunas muy graves pendiendo mi vida de un hilo por ser trabajos de riesgo, de bastante, por eso me permito la licencia de juzgar algunas de las actitudes del sujeto en las cuarenta y ocho horas que estuve “descansando” en la arena, perdido con muchas entre comillas peleándose con las gaviotas, que las presentaba como buitres carroñeros con un gen mutante de hienas sedientas de sangre, yo mismo hable y grabe a unas gaviotas en vídeo para que mi amante viese que no son tan peligrosas ni tan exageradamente asesinas como las plantean en la cinta.
Llego un momento en que una película que debería darte tristeza, impotencia, desamparo, empezó a darnos risa, a parecernos surrealista por los conceptos de tortuga, lombriz o cangrejo calvo en lo que se estaba volviendo toda la situación.
Al final la cinta fue lo de menos porque no es que fuese mala, es que era horrible y fue el tiempo de las críticas entre escenas lo único que valió la pena de todo ese tiempo perdido.

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